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¿Qué contenidos son fiables en la Web 2.0?
Iban Endaya

Como en todas las facetas de la vida, la virtud en exceso se convierte en lacra. Las tecnologías de la información están desarrollándose a una velocidad desmedida y difícil de digerir por la propia sociedad. Nos vamos adaptando a ella sobre la marcha sin demasiado tiempo para la reflexión.
Y si esto nos ocurre desde una perspectiva individual, el efecto sobre las organizaciones es multiplicador por el hecho de que las opciones se multiplican y las decisiones deben consensuarse. Como decía algún sabio popular, el número ideal de personas para tomar decisiones acertadas debe ser reducido (menor de 3) para que sea ágil, e impar, para que no haya empates en las votaciones. En definitiva, todo lo que no decida uno mismo se ralentiza.
El caso extremo es, probablemente, el de los estados. Sirvan como ejemplo las enormes dificultades que encuentran los gobiernos para legislar sobre una materia en la que cada año, cada mes, cada día surgen nuevas fórmulas de negocio, de publicidad y, por qué no, hasta de delito. El legislador no llega ni a acercarse al ritmo de evolución del fenómeno social que debe controlar con lo que, en esta desenfrenada carrera, la picaresca siempre va con varios cuerpos de ventaja.
Pero dejando el terreno legalista y volviendo al ciudadano de a pie, el problema de la velocidad del desarrollo de las TI nos afecta día a día. Hoy en día un porcentaje muy alto de la población tiene acceso a una Web o un Blog propio. Y la socialización de la web permite que todos colguemos contenidos sin ningún tipo de contraste. Si vamos a buscar una determinada información, todos recurrimos a los Google, Yahoo, MSN,… pero cada vez nos encontramos más dificultades a la hora de filtrar la información requerida. Nos devanamos los sesos para pensar qué términos nos pueden ayudar a afinar más la búsqueda, buscamos sinónimos que nos den mejor resultado, revisamos varias páginas de resultados, y con mucha suerte, y tras abrir un buen número de documentos, conseguimos acercarnos, en el mejor de los casos, a nuestro objetivo con unas mínimas garantías sobre su fiabilidad. ¿Es esto información o desinformación? ¿Cómo discriminar la información de los meros datos? Los sistemas de búsqueda están desarrollando herramientas para mejorar este proceso, pero, como mencionábamos antes, la picaresca siempre va un paso por delante. Aparecen las alertas, los feeds, los page-rank y otras herramientas que seleccionan la información por nosotros. Pero no tardan en aparecer las nuevas trampas. Páginas que incrementan artificialmente sus links cruzados para mejorar el rank, desarrolladores de páginas web que van aplicando el conocimiento de los algoritmos que se utilizan en los buscadores, en muchas ocasiones con una ética cuestionable, para conseguir el ansioso objetivo de aparecer mejor colocado que la competencia son cada vez más frecuentes.
Todo esto genera distorsión en la información reduciendo notablemente la eficacia y generando frustración. Pero no nos coge de sorpresa. La “infoxicación” que ya padecemos en la TV nos llega a internet y corremos el riesgo de convertir una herramienta con un potencial sin precedentes en un pasatiempo. Quizá tengamos que prepararnos para pagar por ver “la película de internet sin cortes”. Quizá Internet 2 sea una vía para separar la información selectiva frente a la masiva y popular en la que cada uno puede tener su espacio de gloria no importa a costa de qué. O quizá necesitemos una Internet 3.
Debemos revisar nuestros comportamientos éticos pero, vistos los precedentes, mejor buscamos otras soluciones. Probablemente no quede más remedio que diferenciar un entorno gratuito y masivo para el entretenimiento en la red (objetivo nada desdeñable, dicho sea de paso) frente a un entorno de pago bien cuidado y atendido, y con servicios profesionales, para acceder a sitios con información contrastada y fiable, probablemente supervisada por organismos homologados o con un sello de calidad, y protegido contra la “infoxicación”.
Your investment in the web is nothing but your virtual office. And you must demand the profitability as if it were any other physical one. ¿ Do you know the real effect that your virtual office brings to your business?
In the era of the communication as necessary as developing a brilliant management of the goals of the company it is to communicate both internally and externally the virtues of that management.
That the W3C has published the specifications to develop web sites for mobile devices?