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Un reflexión sobre el impacto de las redes P2P en el mundo de la cultura
Ricardo Elorza

No hace mucho se me ocurrió hacer algo, habitual durante décadas, que me devolvía a mis años de adolescente y que, hoy en día, parece en vías de extinción, parte del pasado: fui a comprar un cd original. Sí, de esos que hay que pagar por ellos más de diez euros. Me acerqué a una de las estanterías de las pocas “tiendas de discos” que subsisten y allí, hurgando durante unos segundos apareció el objeto de mis deseos. Se trata del último álbum de Pet Shop Boys, grupo muy British que, desde mediados de los ochenta, me enganchó con sus melodías pegadizas, espectaculares arreglos, letras inteligentes y una atención única al diseño más vanguardista en cada una de sus obras. Supervivientes en tiempos de lo intrascendente, del usar y tirar. Mérito el suyo hacer, con la menospreciada música electrónica, pequeñas historias que, más de veinticinco años después, se siguen bailando.
El caso es que el cd se titula Concrete(que puede significar concreto u hormigón), grabado en directo junto a la BBC Concert Orchestracon dirección musical y producción de Trevor Horn. Este artista de las mesas de mezclas tuvo, poco antes del nacimiento de Pet Shop Boys, un grupo llamado Buggles. A muchos el nombre no les dirá nada pero sí su mayor éxito: Video Killed The Radio Star (El vídeo mató a la estrella de la radio), una canción que vendió millones de copias y que, irónicamente, una marca de radios y vídeos utilizó en una campaña publicitaria.
Abriendo la carpeta interior aparece un texto que me sorprendió: “Gracias por comprar esta música y por apoyar a los artistas, compositores y músicos que la han creado…”. Por un instante tuve la sensación de que había entrado en una tienda de mercado justo pero no, la cosa va muy en serio. A pesar de que te advierten en cada dvd o cd que la ley actua, eso no ocurre. El que compra una película original es casi un idiota. ¿Por qué pagar por algo que consigues gratis?. Se nos recuerda que un cd es una obra que tiene autor o autores, por no hablar de las películas, en las intervienen cientos o miles de personas, dependiendo del presupuesto. Pero, claro, si antes se copiaban a casete los vinilos, por qué no hacerlo con los discos compactos, cuya calidad resultante es exacta al original. Es un hábito social que, en muy pocos años, se ha inflado de forma incontrolable a causa de internet, ni más ni menos. Lo de antes, pero más moderno y a escala global. Algo que las multinacionales, acomodadas en su avaricia, no han sido capaces ni de prever ni mucho menos de combatir. Una parte importante de su clientela no tiene inconveniente en ver las películas grabadas en una sala de cine en condiciones manifiestamente mejorables o lo que es peor, obtenida de una copia digital perfecta enviada a algún académico desaprensivo para que tenga en cuenta la película a la hora de votar. La situación es tan delicada que James Cameron ha decidido tardar no sé cuantos años en rodar tras Titanic .Se titulará Avatar y la va a filmar en tres dimensiones y para proyectar en salas digitales, de forma que nadie en su casa pueda experimentar, ni de lejos, el espectáculo sin pasar antes por taquilla. George Lucas ha anunciado que después de la cuarta parte de Indiana Jones y otros proyectos ya programados dejará el cine para centrarse en la televisión. Dice que es porque hacer películas es muy caro. Sí, pero en el fondo se trata de asegurarse los ingresos al vender sus productos no a cada uno de nosotros sino a las cadenas que, necesariamente, necesitan contenidos y buenas audiencias para conseguir anunciantes. Si Lucas y Cameron van en esa línea los demás deberían ir también, porque el acto social de meterte en la sala oscura y dejarte seducir por unas historias protagonizadas por estrellas inalcanzables está a punto de pasar a los libros (digitales) de Historia. Ahora, si un actor, cantante o deportista, tiene algún humano desliz éste aparecerá al día siguiente en Google y, si rondaba por allí un móvil de última generación, lo podremos ver en Youtube. Lo que antaño eran rumores ahora son realidades accesibles desde cualquier punto del planeta.
Hasta en “El diablo se viste de Prada”, el personaje interpretado por Meryl Streep pide a su ayudante que le consiga el último Harry Potter antes de su publicación. Por supuesto eso es ficción pero ya sabemos que en unos meses será realidad, la publicación se entiende. ¿Conoceremos todos el final antes de tiempo?. Ya tenemos la e-mula. Ahora sólo falta el e-buey (e-ox suena muy bien) para tener el belén completo.
Your investment in the web is nothing but your virtual office. And you must demand the profitability as if it were any other physical one. ¿ Do you know the real effect that your virtual office brings to your business?
In the era of the communication as necessary as developing a brilliant management of the goals of the company it is to communicate both internally and externally the virtues of that management.
That the W3C has published the specifications to develop web sites for mobile devices?